IRPF indemnización por despido. ¿Está exento?

Por desgracia, o lo hemos sufrido en nuestras propias carnes, o tenemos muy cerca a alguien a quien han despedido de su puesto de trabajo. Con independencia de los problemas económicos y de índole laboral que eso puede conllevar, nos surge la duda de cómo tributa en el IRPF la indemnización por despido.

Pues bien, podemos tranquilizar a los contribuyentes indicando que la inmensa mayoría de las indemnizaciones por despido están exentas del pago del impuesto. Es decir, no vamos a tener que declarar la indemnización en el IRPF, siempre y cuando se ajuste a los límites marcados por la legislación vigente, es decir, el Estatuto de los Trabajadores.

Cuándo hay que declarar el despido en el IRPF.

La ley contempla tres supuestos en los que tendremos que computa el despido en el IRPF como ingreso del trabajo:

  1. Que el importe que hemos recibido como indemnización por despido sea superior a 180.000 euros.
  2. Que el trabajador despedido sea un alto cargo o un directivo, que sinceramente no creo que sea el caso de ninguno de nuestros seguidores y/o lectores.
  3. Que nos hayan pagado más de lo que legalmente nos corresponde. Algo bastante improbable, porque la tendencia suele ser la contraria.

En estos dos casos, lo que tendremos que declarar es el exceso, es decir, si tuvimos la suerte de que nuestra indemnización por despido fue de 183.000 euros, deberemos declarar los 3.000 euros, tanto si nos los dan de golpe, o si nos los pagan en diferido, esa expresión que tanto gusta a los políticos, y que no es más que dividir el importe en determinados plazos.

Hasta aquí lo que dice el Estatuto de los Trabajadores. Pero hay un pequeño detalle que marca la Agencia Tributaria y que debes saber si no quieres llevarte disgustos. El artículo 7 de la Ley del impuesto dice que para que se considere exenta en el IRPF la indemnización por despido improcedente es imprescindible que así lo haya reconocido la autoridad administrativa o judicial. Así que sí o sí, debes acudir al SMAC.  Si sufriste un despido improcedente en 2018 y no acudiste al SMAC, deberías hacer la declaración de la renta en 2019 e incluir este ingreso. Este requisito del SMAC no es necesario en los despidos por causas objetivas.

Ten en cuenta que en los tres años siguientes al despido (y da igual de qué tipo sea), no puedes incorporarte ni a tu empresa, ni a empresas del grupo. Si lo haces, Hacienda considera que no te has desvinculado de la empresa, y te tocará hacer una declaración complementaria para ingresar la cuota correspondiente al despido más los intereses.

Por último, y en cuanto a los contratos temporales, tenemos una mala noticia. A pesar de que a partir del 1 de enero de 2015 se reconoce una indemnización por fin de contrato de 12 días de salario por año, Hacienda los hace tributar, puesto que de forma estricta no es una indemnización por despido, sino una compensación por fin de contrato. Algunos órganos jurisdiccionales están dictando sentencias en contra de esta interpretación, pero todavía no son suficientes como para que la Agencia Tributaria se moleste en cambiar el criterio.